lunes, 13 de julio de 2020

Es ROCK, sin diminutivos

En alguna reunión, una dama de la costa Atlántica: "Ahjá, pero qué es esa música, cambien eso, pongan algo bueno, pongan un vallenato, podque to´a la noche con es bulla, no joa un vallenato, yo soy silvestrista".
Y pues, le puse su vallenato: If you don´t like rock and roll, it´s to late now...
Sí, me voy a reunir con un grupo de fumadores y les voy a decir. Ayyy, dejen de fumar, me fastidia ese humo, ya no más, dejen de contaminar... bueno eso de "A donde fueres has lo que vieres" lo tomo como, respeto a las creencias y gustos ajenos, por equivocados que estén existe una razón o millones de razones para que las abracen, años, siglos de concepciones que no podemos escupir solo porque hemos tenido la bendición de ver un poquitito más allá del límite en que ellos viven.
Ah, son incontables las veces que he salido con amigos y conocidos a quienes no les gusta para nada el rock, bueno, he de comenzar por mi familia, en cuyas reuniones lo más cercano es Juan Gabriel, los Taiguers, o los Rayos.
Desde siempre opté por ir a donde las personas se sienten a gusto, porque desde siempre noté que la mayoría prefiere que se le tome la palabra y se le brinde el confort a su acomodo, en eso radica su felicidad. A ellas y a ellos, nunca les pedí que fuéramos a un sitio donde la música se acomodara a mis gustos, pues intuía que a los cinco minutos iban a hacer caras y levantar quejas, es más lo corroboré muchas veces, como con la doña que mencioné previamente, pues se creía doña y con desdén preguntaba cómo a "nosotros" nos podía gustar ese ruido... sí, la misma que pedía música del silvestre.
Por tanto, puedo decir que conozco más antros de la música que le gusta a la mayoría que bares de rock o cosas así. Incluso prefería una taberna paisa a los bares de "rocksito" a donde me invitaban aquellas y aquellos que velando por parecer tolerantes y de mente abierta y decían, "Yo escucho de todo, si claro, el rockcito me gusta", eso ya me da para desconfiar, pues eso de rockcito es como decir tormentica, puñito, revolucioncita, discursito, es decir, algo que ni llega a un estado medio, algo que no incita debate, que no ofende ni hace pensar, algo digerible y hecho para ser exhibido en una vitrina, algo como una marcha que no detenga el tráfico y sea controlada por los tombos, algo que no vaya para nada en contra del establecimiento.
Por otro lado, está la élite, que hasta en los comedores de mierda existe, los que dicen, Marica, vamos a escuchar buen rock y a tomarnos unos "chots", en "Mariqui´s Perris Bar" ponen una música ufff y es rebien". Rebien es una cerveza de 10 mil pesos… Me tocó pagar cuentas que ese tipo de pendejos no podía sostener por andar quemándose la jeta con una papa caliente. Pero, lo del dinero es aparte, la música era la misma joda que suena en locoactiva, ¿tomarse un trago costoso para escuchar lo que ponen en un carrito de aguacates? Nunca he comprendido ese afán insistente en que lo caro es sinónimo de bueno.
Así que, desde hace mucho decidí, que si quiero escuchar música, en mi casa tengo de sobra, rock de todo género, salsa, jazz, blues, clásica, rap. Para salir por cerveza, puede ser en una tienda, bar, billar, parque, con la música que sea. Momento, reconozco que soy afortunado al no haber tenido que soportar a un reguetonero o a una reguetonera, tengo mis límites. Y aclaro, me resulta mil trillones de veces más agradable la salsa, que me gusta y me gustaría conocer y escuchar mucho más, que el vallenato u otros aires "populares" de estas latitudes. Bendito Dios en billar que frecuentaba ponían rancheras y música de despecho, nada de vallenato.
Dado que tomo la música como algo serio, evito a las personas que no toleran gustos ajenos de forma enardecida, lo que puede ser natural en cierta medida, digo, no está mal decir "esa música es asquerosa", pero está mal decir "quiten esa vaina y pongan algo bueno". Eso solo me parece apropiado en el caso del ñeretón, insisto.
Retomando la anécdota inicial, qué distinto habría sido que la señora de la costa hubiese dicho algo como: "¿Será que les puedo pedir una canción? no es nada relacionado con lo que aquí suena pero quiero escucharla". Seguramente habría escuchado su silvestre y hasta habríamos tenido una discusión sana sobre ese personaje, un debate agradable mediado por unas onzas de alcohol, en donde ella había expuesto el porqué de su gusto y yo lo poco que sé del vallenato, al igual que el resto de los asistentes. Seguramente ella habría escuchado esa noche más de un vallenato... pero la mayoría no es así de cordial, la mayoría solo espera que le den la razón y se administre rápida comodidad, así, porque esa es la música de mi tierra y es lo mejor del universo.
Creo, que el Rock and Roll me ha inyectado tolerancia y cierto tipo de respeto hacia los gustos musicales o artísticos que no comparto. El rock me ha enseñado a investigar, a sumergirme y encontrar la relación que hay entre estilos musicales que a la vista del humano corriente son totalmente diferentes y es inadmisible una relación entre ellos. También me ha enseñado a mirar la varilla en el ojo propio, pues muchas personas que escuchan rock resultan ser unos completos pelmazos, como algunos contactos que solo tengo para informarme sobre la basura que piensan los de “ese bando”. Como el idiota que dice que Helloween es música de pobres, en cambio Roger Waters es música de flor y nata, así el man dé discursos que este pendejete detesta porque sus sueño es que Pink Ployd se reuna e inviten a uribe para que sea el lider de la banda.
O los idotas dizque dedo parado porque no escuchan Iron Maiden y compran discografías de agrupaciones totalmente influenciadas por la Doncella. Ni qué hablar de los agüevotardados que censuraron a Paul Gillman porque el man es chavista, solo por eso, porque no le he escuchado una canción donde diga: Colombia te vamos volver como Venezuela. Supuestamente es un adalid del rock en colombia la doña esa julio correal.
El rock no es destrucción como lo ven y creen muchos, menos autodestrucción, ya no existiría. Se trata de deconstrucción, de romper barreras, abolir instituciones mentirosas, por paradógico que sea dar un discurso en contra de la plataforma que lo sostiene. Y es que no hay estilo musical donde se encuentres mayores paradojas, finalmente es música de forajidos, ajenos y rechazados por el sistema, señalados, marginados y automarginados. El rock es un grito de libertad para quienes no aceptan lo que se debe aceptar política y mediáticamente.
Esta maravilla llamada Rock es un universo de públicos de mente abierta pero a la vez intolerantes, pero intolerantes Giordano Bruno, quien no toleró los límites celestiales que sus sociedad aceptaba sin presentar duda alguna.

🤘🏻Larga vida al Rock and Roll. 🤘🏻

#DiaMundialDelRock